Pares peligrosos: genética y diversidad

Circulan por las redes sociales una serie vídeos en los que un grupo de personas se someten a un test de ADN que les descubre los porcentajes de su genética en relación a un supuesto origen ¿Nacional? ¿Cultural? ¿Étnico? Los protagonistas se maravillan y sorprenden de lo “diversos” que son ahora que la genética se lo ratifica “científicamente”.

Es llamativo que este tipo de vídeos sean utilizados por parte de diferentes movimientos sociales e instituciones en la lucha contra el racismo. Y lo es porque estos vídeos dejan intacto, si no refuerzan, el principal argumento racista, esto es, pensar que la diferencia está sustentada en una base biológica o genética. Como  muy bien señala José A. González el biologicismo (la explicación del comportamiento humano por estructuras innatas) constituye el núcleo manifiesto en torno al cual se legitiman las concepciones y acciones racistas.

¿Qué significa tener un 8% de inuit o norafricano? Nada ¿O es que vamos a volver a pensar que por la sangre (la genética en este caso) se transmiten cuestiones culturales?

El jueguito con los porcentajes puede ser entretenido, pero no olvidemos que detrás del mismo subyace un pensamiento racista. Flaco favor por tanto el de estos vídeos a las luchas antirracistas.