andrea-ruiz-balzola A ntropóloga, maestra e investigadora. Tras una licenciatura en Derecho en la Universidad de Deusto, que me inculcó las ganas del saber y la disciplina, salté intuitivamente a la Antropología (en la misma universidad) sin saber muy bien de qué se trataba. Resultado: en menos de un mes había encontrado mi pasión. Resuelta a aprender lo más posible y ensanchar horizontes me trasladé a la Ciudad de México para realizar en la Universidad Iberoamericana la Maestría en Antropología Social.

Ahí comenzó una profunda relación, académica y emocional, con esa tierra convulsa. La tradición mexicana de antropología me convirtió en una firme defensora del trabajo de campo etnográfico: a investigar se aprende investigando. Además, la antropología, el ejercerla, tenía una vocación aplicada, práctica, y una orientación pública.

Regresé a Bilbao con el reto de emprender la tesis doctoral. La curiosidad me llevó a trabajar con migrantes indígenas: espacio, identidades, relaciones de género, ciudadanía…ejes que tomaban cuerpo y se concretaban en los otavalos, grandes comerciantes y viajeros. Tras unos años, complicados pero de mucho aprendizaje, en el 2010 me doctoré en la Universidad de Deusto.

A partir de ahí, comencé a colaborar con diferentes entidades (Alboan, Bakeaz, Biltzen) y tuve la oportunidad de trabajar como Técnico de Intervención Social en el Centro Social Ignacio Ellacuria. Combinar espacios de intervención con la docencia en el centro de la UNED de Portugalete, la Universidad de Deusto, la Universidad Iberoamericana de México y la Alberto Hurtado en Chile me ha obligado a ejercicios de apertura, escucha y humildad que valoro mucho.

En los tres últimos años he gozado el regreso a México y al trabajo de campo etnográfico. Esta vez migrantes indígenas zapotecos que me han llevado a Oaxaca, Tijuana, California y Nuevo México. Nuevas rutas, nuevos interrogantes y nuevas reflexiones. Recientemente, como Investigadora Postdoctoral en la Universidad de Deusto, he comenzado a indagar y preguntarme sobre los procesos de integración de la población migrante en lugares con minorías nacionales.

Visto lo visto, si alguien me preguntase en qué o qué trabajo diría que mi eje de investigación, conocimiento y eterno interrogante es la diversidad. Y cuando repaso mi trayectoria veo que en estos años no he hecho sino acercarme a ella desde diferentes lugares: la migración, el mundo indígena, las minorías nacionales…todas ellas atravesadas por diversidades de género, diferencias socioeconómicas, etnicidades, etc.

Convencida, como Maura en “Los años con Laura Díaz”, de la necesidad de diversificar la vida: “Hay que cambiar la vida, dijo Rimbaud. Hay que cambiar el mundo, dijo Marx. Los dos están equivocados. Hay que diversificar la vida. Hay que pluralizar al mundo. Hay que abandonar la ilusión romántica de que la humanidad sólo será feliz si recupera la unidad perdida. Hay que abandonar la ilusión de totalidad. La palabra lo dice, hay solo un paso entre el deseo de totalidad y la realidad totalitaria” Carlos Fuentes.